Actualmente el parque se llama Arias Navarro, uno de los personajes más influyentes durante la dictadura, y apodado como “el carnicerito de Málaga”
Mañana día 27, Noelia Martínez ( http://www.noeliamartinez.es/ ) llevará al Ayuntamiento una propuesta solicitando que el nombre oficial del parque de Aluche sea parque de Aluche. Nombre que usan los vecinos e incluso el propio Ayuntamiento en algunos documentos.
Actualmente el parque se llama Arias Navarro, uno de los personajes más influyentes durante la dictadura, y apodado como “el carnicerito de Málaga”. Las razones para el cambio de nombre creo que son sobradas.
Pero como este Ayuntamiento no se ha caracterizado por retirar símbolos franquistas (quien quiera que se pase por nuestro distrito, Ciudad Lineal, y que vea las muchas placas que quedan de esa oscura época) debemos intentar presionar todo lo posible. Por eso os invitamos a que pongáis en vuestros blogs, webs o perfiles en redes sociales la siguiente imagen (podéis conseguir los códigos en el blog de Noelia)
En la concentración del domingo 24, ante las sedes del Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, se recordó a los Abogados de Atocha y se leyó una carta de Xosé Humberto Baena.
EL RELOJ
(Escrito por José Humberto Baena Alonso en la cárcel de Carabanchel, Septiembre de 1975)
Tengo un reloj. Es una de las pocas cosas que tengo. No me tengo a mí mismo, no soy mi dueño. Y dicen que las cosas de los siervos no son suyas, sino de los amos. ¡Todo es de los amos! Los amos son como cuentan que es Dios: señores de todas las cosas. Y los siervos somos cosas… animadas.
Pero no voy a hablaros de un tema del que nos habla la vida todos los días. Voy a hablaros de «mi» reloj. Si me dejan, claro.
Mi reloj de pulsera es redondo y grande, de un modelo quizás un poco antiguo. Es de fabricación extranjera, como casi todo. Unos números sobre fondo azul rodean la esfera por el exterior y hacen de segundero. Los números interiores –de las horas– son clásicos, grandes y severos. Dos agujas cuadradas y una tercera larga y afilada. En el centro, sobre un fondo de luto descolorido, se pueden leer, poniendo un poco de buena voluntad, algunas palabras en inglés, como en todos los relojes. Y, por último, tiene un pequeño calendario en la parte derecha con dos doses. Veintidós. Un veintidós que deja asomar a un veintitrés tímido, lento, que pugna por salir si el tiempo no lo impide. O la mecánica. O la mano brusca del hombre.
Pero os preguntaréis por qué os hablo de mi reloj. ¡Si es como todos! No es de oro, como los de los ricos, y ni siquiera tiene muchos rubíes. Pero para mí tiene mucho valor.
Hay más motivos para que vosotros, los que no lo queréis, lo consideréis no sólo un aparato normal y vulgar, sino también para que le insultéis llamándole viejo e inútil. Mi reloj tiene la correa rota, inservible para la función que tenía que desempeñar. ¡Un viejo reloj de pulsera que ya no puede sujetarse a mi muñeca! En realidad, fue sustituido en mis muñecas por otro tipo de ataduras que no acarician como la correa, sino que se hunden en la carne, inexorables, queriendo alcanzar los huesos. ¡Las esposas!
Y, para colmo, mi reloj está parado. Sí, sí, está parado. Me llamaréis loco. ¿Para qué quiere este tío conservar un reloj en estas condiciones?, os preguntaréis.
Parado, las dos agujas grandes, cuadradas, están fijadas insensibles al paso del tiempo. Forman un ángulo obtuso, pero abierto. Parecen señalar algo. ¿O quizás acusar? De lo que sí estoy seguro es que dicen muchas cosas.
Para mi reloj son siempre las diez y cuarto pasadas. Una de las agujas casi cubre el calendario. Ese calendario en el que permanece el número 22 quieto, invariable.
Mi reloj se obstina en marcar las diez y cuarto de la noche del día 22. Quiere callarse el mes, es su secreto. Pero él y yo sabemos que se refiere al mes de julio. Es terco como las piedras, como las cosas muertas. Pero al mismo tiempo es suave, es leve, se deja llevar y me acompaña como el mejor amigo. No en vano es regalo de mi compañera, que hoy ya no me puede regalar nada desde la cárcel de Yeserías, aparte de su amor.
Algo o alguien ha impedido que mi reloj siguiese con su monótona melodía –tic, tac, tic, tac–. Y sus agujas, que giraban como las aspas de un molino de viento, han sido «detenidas» en seco, enredadas en una telaraña acerada invisible. Ese algo o alguien no ha sido el tiempo, porque el tiempo sigue, corre, avanza implacable para el que espera. ¡Me dijeron que hoy es ya primero de septiembre! Tampoco ha tenido un fallo mecánico. El mecanismo de mi reloj no me hubiera privado voluntariamente de su musiquilla alegre y sempiterna, en estas circunstancias. ¡Ha sido la mano brusca del hombre la que me ha dejado sin un buen amigo!
En el anochecer del 22 de julio, mi reloj, que me acompañaba como siempre, fue arrojado conmigo sobre el duro asfalto de la calle Barceló y, también como yo, fue golpeado y pisoteado. Y mi reloj se paró.
¿Se habrá parado por el golpe? ¿Se habrá parado como protesta? Quizás algún día, cuando yo desaparezca y él salga a la calle y sea un poco más libre, comience a andar con su lentitud acostumbrada, ciñendo la muñeca de un nuevo compañero. Pero mientras, mi reloj está muerto. ¡Lo han matado!
Dicen que el corazón humano también es un reloj. Un gran reloj rojo.
Mi corazón –y el tuyo– media o se oprime según nuestro estado de ánimo. Mi corazón también suena como un viejo reloj. Hace tic-tac. A veces, me parecen golpecitos suaves; otras, fuertes e impotentes llamadas de auxilio, gritos inútiles de un náufrago desgarrando el silencio del océano. Con frecuencia, en la soledad de la celda, me detengo a escuchar su sonido. Cuando sucede esto, suelo reaccionar con energía y enfado pensando que su monótono ruido altera la paz de las cosas que me rodean. Entonces, con los dientes apretados, mentalmente, le pido a mi corazón que se calle, que me deje dormir de una vez como duerme el suelo que yo piso, como duerme el hierro que sirve de reja a mi ventana. Pero él no se calla, no me deja, como el perro fiel al que le pegas y, pese a todo, camina tras tus pasos protegiéndote.
Hoy es ocho de septiembre. Mi corazón, aunque quisiera acompañarme siempre, dejará de hacerlo cualquier día de este mes de septiembre, de este septiembre frío, ya casi otoñal. Sus rítmicos y acompasados latidos no turbarán el silencio tras su última explosión de dolor y dicha. Cuando llegue ese momento, mi corazón estará ensanchado, crecido por la satisfacción de haber contribuido a que todos los demás corazones canten su música sin molestarse los unos a los otros, con libertad.
Mi corazón, como mi reloj, se habrá parado de una manera violenta. Alguien lo ha parado. Ha sido la mano de un hombre negro, gemelo de Hitler y Mussolini; ha sido la misma mano que frenó en seco contra el asfalto las manecillas de mi viejo reloj de pulsera. Un hombre negro, un monstruo satánico y anacrónico que lo destroza todo, que rompe una tras otra las cuerdas de los relojes del pueblo. Un hombre inhumano al que llamarán fascismo.
Mi palabra,
el eco de mi voz que, tras la muerte,
arengará a los míos
¿se callará algún día?
Mi palabra,
justicia combativa, grita fuerte
al pueblo que el 36 vencido
¡tendrá para siempre vida!
Cárcel de Carabanchel, 7-IX-1975. José Humberto Baena Alonso
José María Pedreño recordó que en Madrid hay dos capítulos pendientes, el citado Arco del Triunfo y el Valle de los Caídos
MADRID, 13 (SERVIMEDIA)
El presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria Histórica, José María Pedreño, reclamó hoy la retirara del Arco del Triunfo, ubicado en el madrileño distrito de Moncloa, porque “fue por donde entraron las tropas franquistas al finalizar la guerra”.
En declaraciones a Servimedia, Pedreño valoró positivamente la retirada de dos placas franquistas del Palacio de Capitanía de Burgos por parte del Ministerio de Defensa, pero criticó la “calma” con la que el Gobierno está haciendo cumplir la Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007.
“Se lo está tomando con muchísima calma”, dijo Pedreño, quien recordó que en Madrid hay dos capítulos pendientes, el citado Arco del Triunfo y el Valle de los Caídos, que ha de convertirse en un “memorial democrático” y dejar de ser un monumento al franquismo.
Criticó también que el Gobierno “no está obligando” a las distintas administraciones a cumplir con la Ley de Memoria Histórica, como es el caso de muchos ayuntamientos y de la Iglesia, que continúan sin acatar la normativa sin que el Ejecutivo les retire subvención alguna.
Así, explicó que, por ejemplo, en el Ayuntamiento de San Leonardo de Yagüe (Soria), que lleva el apellido en honor del militar franquista Juan Yagüe, conocido como el “carnicero de Badajoz”, éste “sigue siendo un vecino ejemplar”.
En esta localidad, retiraron la estatua del militar pero erigieron un monolito en su honor, sin connotación política o militar. “Hombre, pues mire, pongan un monumento a Jack el Destripador como vecino de Londres”, ironizó.
Para Pedreño, en España falta “cultura democrática” y muchos ciudadanos olvidan que los franquistas fueron “una panda de golpistas que atentaron contra la democracia” y, por tanto, sus monumentos deben estar “en el museo de los horrores como ocurre en cualquier país del mundo civilizado”.
Madrid. 20 de Enero. CAUM (Pl Tirso de Molina, 8). Con Mirta Núñez Díaz-Balart, Francisco Espinosa y Manuel Álvaro.
Por si fuera de tu interés, te adjunto información de los próximos actos relacionados con la MEMORIA HISTÓRICA que realizaremos en el CAUM (Pl. Tirso de Molina, 8 – 1º)
El primero de ellos será el DIA 20 DE ENERO (miércoles – 19,30 h.) y contará con la presencia de Mirta Núñez Díaz-Balart, Francisco Espinosa y Manuel Álvaro autores del libro “LA GRAN REPRESION – Los años de plomo del franquismo”. Información sobre el libro en este enlace:
El Ministerio de Cultura acoge un Comité de Sabios para resolver los casos con valor cultural
MARCOS PARADINAS
La imagen de los andamios sobre el Cuartel General del Ejército del Aire, en Moncloa, Madrid, ha vuelto a poner de relieve lo complicado que está resultando librarse de los vestigios franquistas que la dictadura fascista dejó en España durante casi 40 años de existencia. Especialmente para el Ministerio de Defensa que, como es lógico, es quien más trabajo tenía por delante con la Ley de Memoria Histórica. Sin embargo, más de dos años después, apenas quedan monumentos dedicados al dictador y sus cómplices.
Según una portavoz de Defensa, el ministerio que dirige Carme Chacón se ha propuesto que para el 31 de enero esté todo el trabajo terminado. En total, se han realizado más de “400 intervenciones genéricas” y sólo quedan por delante 12 casos que suponen un problema por su interés cultural.
Comité de Sabios
Se trata de 12 situaciones que incumplen la Ley de Memoria Histórica y que están protegidas como BIC (Bien de Interés Cultural). Para casos como estos se ha creado un Comité de Sabios en el Ministerio de Cultura que deberá asesorar al equipo de Chacón sobre qué hacer y con el que tiene contacto continuo el Secretario de Estado de Defensa.
Antes del 31 de enero
Las deliberaciones de los sabios se sabrán, como muy tarde, el 16 de enero, con lo que el Ministerio de Defensa podrá cumplir sus expectativas de acabar con los vestigios fascistas antes del 31 de enero. En cualquier caso, independientemente de los consejos de la comisión cultural, será Defensa quien tenga la última palabra, aunque en el Ministerio aseguran que se ceñirán a dichas recomendaciones.
Vestigios en pie
Algunos de los vestigios que siguen en pie, y cuya permanencia se decidirá en los próximos días, están localizados en Barcelona, como el caso de la Capitanía General de Barcelona, que luce un escuda con el águila de San Juan. Un símbolo que se repite en el barcelonés Cuartel del Bruch. En la otra punta del mapa, en Ceuta, pervive un monolito dedicado a Franco con sus huellas dactilares. En este caso, Defensa espera firmar un convenio con el Gobierno local para hacerlo desaparecer.
El águila del Alcázar se queda
Finalmente, la que sí parece tener asegurada su supervivencia es la vidriera del Alcázar de Toledo, que también reproduce el escudo preconstitucional con el águila. Tal decisión se tomará en virtud de su supuesto valor artístico y de la dificultad técnica que supondría su retirada.
El máximo as de la Aviación Republicana Española, ha fallecido en Madrid el 26 de diciembre
Madrid el 8 de abril de 1917.
Desde pequeño recibió una formación muy completa, en la Institución Libre de Enseñanza, que le permitió realizar intercambios estudiantiles en Alemanía (donde permaneció un curso completo entre 1932 y 1933).
Estudiante de Ingeniería en Madrid, el estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Santander, presentándose como voluntario a Aviación en el campo de La Albericia, donde realizó sus primeros vuelos (anteriormente había practicado vuelo sin motor en Ocaña). El 6 de noviembre partió en barco hacia Francia y regresó a la España republicana por Barcelona, donde se presentó a la convocatoria de pilotos que por esas fechas se estaba realizando, renunciando a una plaza en el primer curso de Observadores.
En diciembre de 1936 partió junto con Claudín, Arias, Meroño y Tarazona hacia Kirovad, Rusia, bajo el mando de Manuel Cascón. Seleccionado como piloto de Caza, regresó a España en junio de 1937, habiendo sido nombrado cabo el 31 de marzo y sargento el 30 de abril. Fue destinado a la 1ª Escuadrilla de Chatos haciendo algunos servicios en la batalla de Brunete. Poco después pasó a la 1ª Escuadrilla de Moscas que se estaba reorganizando en Los Llanos (Albacete) bajo el mando de Devotchenco con Ivanov de segundo. Combatió en Belchite y pronto fue nombrado jefe de Patrulla. En diciembre de 1937 Claudín pasó a mandar la 1ª Escuadrilla y Bravo pasó a ser el segundo jefe de la Escuadrilla. En la segunda quincena de abril se reconstituyó la 3ª Escuadrilla, ahora con personal español, y Bravo asumió su mando. Llevó de jefes de patrulla a Toquero y Tarazona, veteranos del Norte, y a Alarcón, un murciano de 55 kg de peso. Los restantes pilotos de la Escuadrilla fueron los madrileños Fierro y Yuste, los valencianos Beltrán y Paredes, el maño Utrilla y un soñador, Sirvent. Bravo había ascendido a teniente el 11 de marzo y fue promovido a capitán el 31 de mayo. La 3ª Escuadrilla actuó desde Sagunto toda la campaña de Castellón, en El Vendrell cuando el ataque a la cabeza de puente de Balaguer, y basado en Camporrobles en los días del ataque final a Valencia antes había estado algún tiempo en Alicante, como defensora del puerto. En las primeras semanas del Ebro operó desde Pla de Cabra (Tarragona), tras una breve estancia en Vendrell. El 27 de agosto fue nombrado segundo jefe del Grupo 21. En septiembre cedió el mando de la 3ª Escuadrilla a Tarazona y operó con el Estado Mayor del Grupo hasta la pérdida de Cataluña.
Pasó la frontera a primeros de febrero y después de una estancia en los campos de concentración franceses de Argelés y Gurs aceptó la oferta de ir a la URSS en julio de 1939. Pasó a estudiar en la Escuela de Ingenieros de Jarkov. Ante la imposibilidad de ingresar en la Fuerza Aérea, junto a un contingente de refugiados españoles, ingresó en una unidad guerrillera, con la que luchó en la retaguardia alemana en operaciones de sabotaje nocturno en la región del Mar de Azov. Consiguió pasar a la aviación a mediados de 1942. Destinado a la defensa antiaérea, su misión consistió en impedir los ataques a los campos petrolíferos de la región de Bakú. Como dato curioso, fue el jefe de la Unidad que escoltó a Stalin a la conferencia de Teherán.
Permaneció hasta 1948 en la aviación soviética, siendo los españoles desmovilizados con la excusa de la deserción de un español a Turquía en un Yak 10. Al ser comunicada la desmovilización, el ya teniente coronel Bravo se encaró con el mando soviético alegando: “Si hubiera sido un ucraniano el desertor…..¿desmovilizaríais a todos los ucranianos?”. Tras 12 años de contiendas, ingresó como profesor en el Instituto de Idiomas de Moscú, del que llegaría a ser Decano. Regresó a España en 1960 para cuidar a sus padres, donde no se le permitió volar más ni ejercer la docencia. En sus últimos años, el coronel Bravo (el Gobierno español le reconoció dicho grado) desarrolló una actividad frenética: miembro muy activo de la Asociación de Aviadores de la República (ADAR), apoyó y ayudó a la búsqueda de financiación para la adquisición de un I-16 por parte de la “Fundación Infante de Orleáns”, escribió sus memorias en “El Seis Doble” y acudía a cuantas citas aeronáuticas le permitía su edad. En marzo de 2005, y en compañía del piloto Yago Alonso, volvió a volar en un avión de origen ruso e incluso hizo alguna acrobacia. Con 23 derribos individuales confirmados, 12 colectivos, y 11 probables, fue el último superviviente considerado como un as de la Aviación Republicana Española. Con él se va el último de los grandes representantes de una época en la que se volaba a cabina descubierta y casco de cuero. Falleció en Madrid el 26 de diciembre de 2009.
Hemos actualizado en la web el listado de víctimas mortales por el franquismo en Madrid
Fusilamientos Madrid - Memoriaylibertad, 31-12-2009 - 1 Enero 2010
Incluimos nuevos enlaces
Incluimos los nuevos enlaces a Quienes eran, datos del “listado de vascos” fusilados o muertos en cárceles madrileñas de Aitor Ibáñez y nuevos hallazgos, situando el número de víctimas mortales a causa de la represión de la posguerra en Madrid (región) registrados en el listado en este momento en 3.205
“El Parlamento arroja luz sobre el agujero negro de el Valle de los Caídos. Los osarios de la basílica se llenaron de cadáveres de tumbas abiertas sin permiso”
Los osarios de la basílica se llenaron con cadáveres de tumbas abiertas sin permiso. El fiasco en la excavación de Alfacar (Granada), donde se creía que estaban los restos del poeta Federico García Lorca y que ha concluido con evidencias científicas de que nunca hubo enterramientos en esa zona, no desanima a los que siguen buscando a los suyos.Muchos permanecen enterrados en una gran fosa común. El Valle de los Caídos, concebido como lugar de reconciliación, es en realidad el símbolo del poder de una parte de España sobre otra, pero también el lugar donde descansan los restos de miles de personas que murieron en unos años fratricidas en que los españoles no se reconocían más que como enemigos mortales.
Desde su inauguración el 1 de abril de 1959, en el 20 aniversario del fin de la Guerra Civil, hasta años después de la Transición, los muros de la basílica construida bajo la piedra de Cuelgamuros han ido recibiendo restos humanos de unos y otros.
La historiadora Queralt Solé, autora de Els morts clandestins. Les fosses comunes de la Guerra Civil a Cataluna (1936-1939) (Editorial Afers), ha investigado el traslado de restos provenientes de Cataluña y Valencia al mastodóntico mausoleo –«entre 6.000 y 7.000 individuos»–. Solé afirma que en junio de 1983 se registró el último traslado, esta vez voluntario, al Valle de los Caídos.
Ella misma reconoce que las cifras de inhumados son muy conflictivas. Nadie se pone de acuerdo en cuantificar los restos que se apiñan en los columbarios almacenados en los laterales del largo pasillo que da acceso a la basílica y en los distintos pisos habilitados para el almacenaje tras el altar mayor. Solé cree que «hay entre 40.000 y 50.000 personas», pero recuerda que Anselmo Álvarez, abad de la comunidad benedictina que ocupa el Valle, cifró en hasta 70.000 los restos conservados.
Decenas de miles de personas en cualquier caso. Decenas de miles de hijos, hermanos, padres… Muchos de sus descendientes no saben, a día de hoy, dónde están sus familiares, aquellos que cayeron en el campo de batalla o en una infame y asesina retaguardia que dejó las cunetas españolas plagadas de cadáveres.
El pasado 30 de septiembre, la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados aprobó, con la única oposición del Partido Popular, una proposición que insta al Gobierno a realizar un censo de todos los restos que se almacenan en la basílica de Cuelgamuros en un plazo de seis meses. También pide que el Estado se haga cargo de los costes de las exhumaciones que se soliciten y agilice el traslado de los restos allá donde quieran los familiares.
Esta iniciativa ha sido saludada como agua de mayo por quienes llevan años buscando a sus parientes. Algunas veces los traslados al Valle de los Caídos fueron voluntarios, pero muchas otras respondieron a la orden enviada a los gobernadores civiles para que identificasen las fosas comunes de sus demarcaciones, lo que hacían los ayuntamientos. Una vez informada, era Gobernación quien elegía qué fosas se vaciaban. En todo este proceso, explica Queralt Solé, no se solicitaba permiso alguno a los familiares, aun cuando muchos de los restos estaban identificados. José María Pedreño, del Foro por la Memoria Histórica, narra cómo han abierto fosas que han encontrado vacías y los lugareños les han contado que hace años trasladaron los restos al Valle de los Caídos. Emilio Silva, de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, otorga un valor extraordinario a la iniciativa parlamentaria. En su opinión, «sólo poner a disposición pública ese listado va a permitir responder a muchas preguntas».Preguntas como las que lleva años haciéndose Fausto Canales, de 70 años, que se ha convertido en todo un símbolo de esta lucha. Su empeño por conseguir sacar a su padre del Valle de los Caídos es cada vez más conocido y, como él mismo explica, recibe cartas de gente que dice sospechar que los restos de algún familiar están en Cuelgamuros y le piden ayuda. Canales les aconseja y guía en un maremágnum administrativo que se hace si cabe más tedioso teniendo en cuenta que se trata de encontrar a un muerto.
Joan Pinyol mantiene una lucha pareja a la de Fausto. Su empeño es llevar a su abuelo a Capellades (Barcelona) y enterrarlo junto a su abuela. Pinyol rastreó en Lérida y, gracias al trabajo de Queralt Solé, supo que habían trasladado el cuerpo de su abuelo al Valle de los Caídos. Ha solicitado al Juzgado de Instrucción número 1 de San Lorenzo de El Escorial que, de acuerdo con la Ley de Memoria Histórica –en el capítulo 16 establece que «el Valle de los Caídos se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y cementerios públicos»–, autorice la exhumación de los restos de Juan Colom Solé «de dicho cementerio oficial para su posterior traslado al cementerio municipal de Capellades».
El padre de Fausto cayó en la retaguardia nacional. Una noche le sacaron de casa y no volvió. El abuelo de Joan, soldado republicano que vigilaba un aeródromo, murió en una infesta cárcel de Lérida por tifus. Ambos eran del bando de los derrotados, pero no son los únicos a quienes no se pidió permiso para llevarse a sus familiares a Cuelgamuros. Rosa Gil encabeza el empeño de sus hermanas y padres por recuperar el cuerpo de su abuelo. Soldado nacional, cayó en Huesca y fue enterrado en Zaragoza. De allí le sacaron para, en 1961, sin decírselo a nadie más que al libro de registros del cementerio, llevarlo al que, a la postre, sería el mausoleo de Franco.
Rosa sólo quiere cumplir el deseo de su padre y llenar el vacío que supuso perder a su progenitor en el frente cuando tenía un año. No habla de ideologías, sino de «algo mucho más importante: de dignidad humana». Joan Pinyol lo comprende, al fin y al cabo, dice, «la muerte nos une a todos». Y razona: «Cualquier familia que haya sufrido el espolio de una tumba ha padecido lo mismo».
Fausto, Joan y Rosa al menos saben donde están sus familiares. El censo que deberá hacer el Gobierno permitirá a muchos otros saberlo.
Joan Colom. Soldado republicano, muere en la cárcel de Lérida por tifus en marzo de 1939. Su mujer quiso sacarle de la fosa donde le enterraron. El 21 de julio de 1965 llega a Cuelgamuros en el columbario 9.207, siendo registrado con el número 25.569.
Pedro Gil. Zapador del ejército ‘nacional’, cae en combate en Almudévar (Huesca). Su cuerpo es trasladado al cementerio de Zaragoza, donde aún hoy está su tumba vacía. El registro del cementerio recoge que fue «trasladado al Valle de los Caídos» en 1961.
Valerico Canales. Jornalero de Pajares de Adaja (Ávila), es ‘paseado’ el 20 de agosto de 1936 y sepultado con otros seis cuerpos en un pozo en Aldeaseca (Ávila). El 1 de marzo de 1959 sacan los restos y 22 días después llegan a la basílica en el columbario 198.
“Almas sin fronteras” es un documental que rescata de la memoria a los brigadistas norteamericanos que lucharon en España
“Almas sin fronteras”, un documental de Alfonso Domingo y Anthony L. Geist que rescata de la memoria a los brigadistas norteamericanos que lucharon en España durante la Guerra Civil con los republicanos
Este documental ha localizado a 12 de los 2.800 voluntarios norteamericanos que lucharon en España contra las tropas de Franco. Embarcaron en Nueva York en diciembre de 1936 y el Gobierno de la República, cumpliendo acuerdos internacionales, los despidió en marzo de 1938 en Barcelona. En la Guerra Civil española murieron más de mil. El resto del contingente, el primero en la historia de los Estados Unidos donde negros y blancos lucharon sin ningún tipo de segregación racial, fueron muriendo a lo largo de los últimos setenta años. Este documental recorre la geografía norteamericana buscando a esos únicos supervivientes, protagonistas de una gesta que luchaba en España junto a otros 30.000 voluntarios procedentes de 54 países de los 66 que en aquel momento estaban reconocidos por la Sociedad de Naciones. En sus intervenciones en Almas sin fronteras los brigadistas norteamericanos narran fundamentalmente las motivaciones que les llevaron a luchar contra el fascismo en España. La crisis del 29 en Estados Unidos les hizo conscientes de que algo estaba ocurriendo en Europa. Se embarcaron para luchar en un país que ni siquiera conocían, pese a que el Gobierno estadounidense les había prohibido expresamente tomar parte en la guerra española para luchar contra el fascismo emergente en el Viejo Continente. Estaban convencidos de que si lograban detener a Franco evitarían la Segunda Guerra Mundial. Junto a los ancianos brigadistas participan en el documental dos de los historiadores norteamericanos que más han estudiado el fenómeno de las brigadas: el profesor Peter Carroll, de la Universidad de San Francisco, y el profesor Anthony L. Geist, de la Universidad de Washington.
En la Guerra Civil Española, las Brigadas Internacionales eran unas unidades compuestas por voluntarios extranjeros de 54 países de todo el mundo que lucharon junto al ejército leal a la República española frente al dirigido por el general Franco, que era ayudado por los ejércitos regulares de Alemania e Italia.
En total, según los datos manejados por los estudios realizados en Estados Unidos por los amigos de la Brigada Lincoln, llegaron a participar 59.380 brigadistas extranjeros, de los cuales murieron 9.934, aunque en realidad el total de militantes fue de 35.252, no habiendo nunca más de 20.000 hombres en total. La nacionalidad más numerosa fue siempre la francesa, con una cifra cercana a los 10.000 hombres, buena parte de ellos de la zona de París. La mayoría no eran soldados, sino trabajadores reclutados por los partidos comunistas voluntariamente o veteranos de la Primera Guerra Mundial.
Su base se encontraba en Albacete. Las Brigadas participaron en la defensa de Madrid en 1936, las batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Aragón y el Ebro, siendo retiradas a partir del 23 de septiembre de 1938, a fin de modificar la posición ante la intervención extranjera del Comité de No intervención.
Exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 31 de enero
MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -
El Círculo de Bellas Artes de Madrid (CBA) y el Ayuntamiento de Toulouse presentan la exposición ‘Toulouse, capital del exilio republicano’, un homenaje que la ciudad francesa rinde a los millares de españoles que desde 1936 se instalaron en ella. La muestra se podrá visitar desde hoy hasta el 31 de enero en la Sala Minerva del CBA.
La exposición muestra la aportación de los exiliados a Toulouse, especialmente en el ámbito político, social y cultural, a través de documentos como fotografías, carteles, periódicos, publicaciones o pinturas. La concejala del Ayuntamiento de Toulouse, Olga González-Tricheaux, explicó que la idea del proyecto nació en marzo de 2008.
“Después de 37 años de alcaldías de derechas, la izquierda llegó al Ayuntamiento de Toulouse y la muestra fue una manera que el nuevo Consejo Municipal encontró para agradecer todo lo que han llevado estos republicanos a Toulouse”, detalló González-Tricheaux, recordando los ideales de “igualdad, libertad y solidaridad” que llegaron junto a los exiliados.
La concejala del Ayuntamiento de Toulouse y François Bordes, conservador jefe de Patrimonio y director de los archivos municipales de Toulouse, recordaron que entre el 28 de enero y el 9 de febrero de 1939, durante la Retirada, unos 470.000 refugiados españoles entran en el territorio francés. En la primavera de ese año, cerca de 20.000 se concentran en Toulouse, un 10% de la población de la ciudad. “Los que siguen en Toulouse tienen España en el corazón”, matizó Bordes.
CUATRO BLOQUES TEMÁTICOS
Cuatro bloques temáticos conforman ‘Toulouse, capital del exilio republicano’. El primero, ‘Del éxodo al exilio’, demuestra que, desde 1936, la ciudad de Toulouse fue solidaria con la República española. La acogida de niños que huían de la guerra; la ‘Ciudad Madrid’ creada de Toulouse; el trabajo de los exiliados en las fábricas de aviones de la región; los médicos españoles trabajando en el Hospital Varsovia y la transformación del campo del Recebedou en una ‘Villa Don Quijote’ conforman el escenario de esa época.
El segundo apartado, ‘La vida política’, desvela la militancia de los españoles establecidos en Toulouse entre 1944 y 1945 y la creación de publicaciones militantes, sobre todo periódicos. Si el gobierno republicano se exilió a México y después a París, Toulouse se convirtió en una “capital de la lucha antifranquista”, donde los principales partidos y sindicatos se restauraron desde la Liberación y, hasta 1975, organizaron sus principales reuniones. “Hubo doce congresos de partidos como el PSOE, la UGT, la CUT o el Partido Comunista”, detalló Bordes.
‘La vida cultural’ protagoniza el tercer bloque de la muestra. En el terreno artístico destaca la organización de tres exposiciones importantes (1947, 1952 y 1958) que demostraron el número y calidad de los artistas exiliados que se asentaron definitivamente en la ciudad de Toulouse y sus alrededores. También figuran la actividad editorial del exilio (la Librería de Ediciones Españolas difundió allí obras clásicas y contemporáneas), las creación de compañías teatrales y la fundación del Ateneo Español en 1959.
Finalmente, ‘Galería de retratos’ cierra la muestra, proponiendo los retratos de 10 personalidades que han marcado la vida política del exilio español en Toulouse: Raymond Badiou, Germinal Esgleas, Dolores Ibarruri, Rodolfo Llopis, Federica Montseny, Jose Peirats, Gabriel Pradal, Indalecio Prieto, Andrés Saborit y Pascual Tomás.
OTROS ATRACTIVOS
Asimismo, se expondrán dos vitrinas con ‘álbumes de familia’ sobre la vida militante y la vida cotidiana de estos exiliados, realizados en gran parte a partir de las fotografías de Enrique Tapia Jiménez, nacido en Arganda del Rey (Madrid). La muestra ofrece también, por primera vez en Madrid, cuatro cuadros de Joan Jordá (”a los 80 años tiene una fuerza extraordinaria”, reveló Bordes) y tres de Carlos Pradal, dos grandes artistas del exilio en Toulouse.
El conservador jefe detalló que los documentos y fotos expuestos se originan de “instituciones públicas y archivos de familiares”, además de contar con la contribución de artistas, fotógrafos y las Fundaciones Pablo Iglesias y Francisco Largo Caballero. “Cada día descubrimos nuevos documentos”, añadió.
Según Bordes, setenta años después del inicio de este exilio, Toulouse propone una “evocación” (”no es toda la memoria de los republicanos”, subrayó) de la vida cotidiana y de las luchas de estos hombres y mujeres. “Esta memoria debe ser bien conservada y divulgada”, concluyó. Parte del material exhibido en Madrid se expuso en el patio del Ayuntamiento de Toulouse el pasado mayo y, después de la capital española, la muestra viaja a Zaragoza en julio.
Acto público“La transición hacia la República”´. Desde el respeto a la legitimidad de la IIª RE y luchando por la IIIª
Enrique Lister López. Rafael Velasco. José Mª. Pedreño. Felix Arana. Miguel Pastrana. Pedro A. García Bilbao.
Federación Estatal de Foros por la Memoria, Famyr, Unidad Cívica por la República y Plataforma de Ciudadanos por la República
Ateneo de Madrid, 7 diciembre de 2009. 19.30. hh.
Organiza: Plataforma de Ciudadanos por la República y Agrupación Ateneísta Juan Negrín
Participan:
Enrique Lister López. Universidad de Poittiers
José Mª Pedreño. Presidente de la Federación estatal de Foros por la Memoria
Miguel Pastrana de Almeyda. Unidad Cívica por la República
Rafael Velasco. Federación Asturiana Memoria y República
Félix Arana. Unidad Cívica por la República.
Pedro A. García Bilbao. Plataforma de Ciudadanos por la República
Modera el acto. Raúl Marco
Desde el respeto a la legitimidad de la II ª RE y luchando por la IIIª República
El 7 de diciembre cuadros del movimiento republicano y de la lucha por la memoria hemos convocado un acto por la República donde explícitamente vamos a intentar exponer los desafíos actuales que enfrentamos. La crisis económica y social que estamos sufriendo es sólo el inicio de un proceso de degradación profundo y gran alcance que va a transformar completamente la forma de vida y estructuración de nuestra sociedad: las libertades, los derechos sociales, el trabajo y las condiciones de vida de los trabajadores se deterioran cada día en una escalada que solamente está empezando; no se trata solamente de la lucha de clases en su forma secular, el agotamiento de los recursos naturales, del petróleo, el cambio climático son procesos que afectaran a la propia capacidad del planeta para soportar la vida; se hace preciso un cambio profundo de dirección en la marcha de la humanidad. Frente a la envergadura de este reto, puede parecer secundaria la cuestión del régimen político, pero no lo es. Se trata nada más y nada menos de que los poderes públicos sean asumidos por quienes estén al servicio de la mayoría. Robespierre, ya expuso en el siglo XVIII que el principal e irrenunciable objetivo de la República era asegurar como fuese la supervivencia del pueblo. Sin República democrática no hay futuro.
En España, el llamado régimen de la transición, supuso la impunidad para los crímenes franquistas y el mantenimiento de los privilegios y de la influencia política para los sectores sociales y económicos que se beneficiaron de la dictadura: luchar por transformar la situación y hacer avanzar los intereses de los trabajadores y las clases populares tiene por objetivo un cambio en la relación de fuerzas que permita construir la República. Pero luchar aquí y ahora por poner freno a las políticas neoliberales que pudren la democracia y que nos llevan a la perdida de los logros obtenidos en un siglo de luchas obreras y populares, exige instrumentos de lucha apropiados, objetivos claros y lograr la mayor unidad de acción posible desde abajo.
La izquierda oficial del régimen monárquico, la presente en la actualidad en las instituciones, los partidos y grupos que protagonizaron la Transición y el pacto de impunidad con los franquistas, ha dilapidado el caudal de confianza que los trabajadores les brindó en todos estos años; no solamente traicionaron la legalidad republicana con su vergonzosa entrega en 1977, sino que han boicoteado sistemáticamente todos los intentos por llevar a las Instituciones democráticas y con ello al debate público explícito la necesidad de la República democrática como un objetivo capaz de articular en torno a sí a toda la izquierda social; a los jóvenes que luchan por abrirse paso, a los trabajadores precarizados, a las familias, a los que luchan por defender la Sanidad Pública, la Educación Pública, por un estado laico.
La transición y en ella la actuación de la izquierda del régimen, ha supuesto una desgraciada destrucción de todo el tejido social de la izquierda, la destrucción de sus valores y un avance peligroso de la derecha en todos los órdenes, mientras algunos en las Cortes, parlamentos y ayuntamientos se han limitado a vivir de las franquicias de partido, alimentadas por el voto de unos ciudadanos que han asistido estupefactos a cómo sus supuestos representantes de izquierda tragaban con todo. Es hora de decir basta y romper con esta situación: la república está en la calle y en los corazones de miles y miles de personas que vamos a librar esta batalla pase lo que pase.
Ante este panorama de retroceso social y de descrédito político de la izquierda institucional, la solución pasa por reconstruir por abajo, desde los cientos y miles de cuadros políticos, sociales y sindicales que no se han rendido, que han sabido decir no, que han tomado la iniciativa de reunirse en sus pueblos, ciudades y lugares de trabajo y construir ateneos, asociaciones, grupos de todo tipo para defender en primer lugar la memoria democrática y antifascista que se nos ha querido arrebatar como pueblo y para avanzar hacia la República, reuniendo en torno a su bandera a todas las luchas de resistencia que se mantienen. Separadas, estas luchas serán vencidas, unidas, articuladas políticamente y sin temer la altura de los objetivos, juntas, constituyen el camino a la 3ª República.
Las asociaciones republicanas y de memoria que convocamos el acto somos diversas, pero compartimos con claridad que es hora de hablar explícitamente, de luchar juntos por reconstruir la izquierda con la República democrática como centro del debate y objetivo. No se trata de mirar al pasado, se trata de construir el futuro luchando en el presente. Luchando por la república ahora.